lunes, 29 de noviembre de 2010

EL BOOM DE PUNTA DEL DIABLO

Crecer de golpe




Punta del Diablo crece desde la década de 1980; no es novedad. Pero hace 15 años el crecimiento se disparó, en los últimos cuatro se agudizó, y del verano pasado a este parece otro balneario.
Ya había varias residencias en la playa de La Viuda y hace tiempo que las inmobiliarias la venden como la zona más exclusiva. Pero ahora hay 20 construcciones más, todas sobre dunas -a menos de 250 metros del mar- y algunas de ellas similares a las que se pueden encontrar en José Ignacio o incluso en Punta del Este.

Ya había algún rancho o cabaña hacia el norte boscoso del balneario. Pero ahora hay decenas, y algunas se han levantado justo enfrente a la conocida discoteca Bitácora, que hace unos 10 años se instaló cuando allí había nada más que pinos.

Además de ser el balneario uruguayo que más creció en los últimos 20 años, Punta del Diablo se considera el "embajador" de Rocha en el mundo, figura en internet como un sitio privilegiado para descansar y es el que está de moda entre los jóvenes uruguayos de clase media y alta. Durante el año viven poco más de 1.000 personas; en enero lo visitan 12.000.

Aunque todavía queda entre 60 y 70% del terreno fraccionado sin edificar, los precios han aumentado más que en cualquier otro balneario: si una manzana sobre la costa del balneario La Paloma cuesta 400 mil dólares, una manzana a siete cuadras de la playa en Punta del Diablo se vende por más de un millón de dólares.

Ante ese panorama, los lugareños dividen sus pareceres. Algunos se quejan de la ausencia de planes urbanísticos, otros de la falta de control en lo ambiental o sanitario. La irritación mayor entre quienes viven del turismo es la dificultosa convivencia con los ruidos nocturnos. Hay quienes se preocupan porque en Punta del Diablo se haga "turismo sustentable", y quienes piensan que el balneario podría explotar su capacidad turística mucho mejor.

Una sola cosa reúne consenso entre ellos: el crecimiento es "desordenado", "improvisado", "descontrolado". Y la Intendencia de Rocha no ha podido elaborar una respuesta ante ese problema.



El desorden original.



En la década de 1940 Alfredo Beyhaut y su hermano Alberto eran asiduos visitantes de la costa de Rocha. Iban con sus familias y sus carros y pasaban las tardes "haciendo playa". Hasta que una ley en 1944 reglamentó la forma de proyectar centros urbanos y entonces los pioneros o fundadores de Punta del Diablo compraron los campos de la zona de La Angostura y dibujaron allí las primeras calles y manzanas. Otro visionario, Lázaro Redín, hizo lo mismo. Al principio como socios y luego por separado, presentaron ante Catastro los fraccionamientos que llamaron "Santa Teresa de la Coronilla", "Coronilla del Este" y "Coronilla Fishing Club". Era 1949.

Luego surgirían más, y hoy son cinco los fraccionamientos que conforman Punta del Diablo. Pero por fuera de esos espacios legales fueron asentándose decenas de pescadores. Instalaron sus ranchos y galpones prácticamente en la playa. Otros siguieron el mismo camino.

Ese fue el origen del desorden de Punta del Diablo. Ranchos en terreno fiscal u ocupando ilegalmente solares de propietarios ausentes, uno al lado del otro, sin haber comprado terreno, sin permiso de construcción y sin abonar aporte alguno; tapando la visual de la playa, improvisando pozos negros que la contaminarían y cortando el movimiento natural de las dunas. Cuando notaron que la arena se estaba yendo era casi tarde.

En 1998 se proyectó el llamado Plan de Excelencia intentando paliar esa situación. "Desde el sector privado lo veíamos venir", recuerda Pedro Quartino, ahora director de Turismo de la Intendencia de Rocha. "Les dije a los habitantes: `tienen que marcar el destino ustedes porque si no, se lo van a marcar los de afuera`".

"Yo no sé por qué eso de `excelencia`", apunta por su parte Antonio Graña, que dirige el departamento de Ordenamiento Territorial en la comuna. "Era un plan. Se hizo hace 10 años y marcó las directrices de lo que vino después", resume.

Muchos asocian Plan de Excelencia a demolición. De hecho, parte del plan consistía en tirar abajo las casas que estuvieran en lugares prohibidos, empezando por las de terreno fiscal. Se demolieron 95 casas en total y para el año que viene está proyectado tirar 77 más. El objetivo primordial era recuperar los espacios públicos del balneario, entonces invadidos.

Pero es un plan que se ha encontrado con varias dificultades. Más allá de la previsible resistencia de los "dueños" de esos ranchos -casi todos sin derecho de posesión por falta de antigüedad-, escasearon los recursos para llevarlo a cabo y su gestión fue incompleta.

Sin contar las demoliciones que quedan pendientes, hoy el Plan de Excelencia es casi inexistente. No está en la web ("el sitio no se encuentra disponible, ha caducado", se lee en el portal del Ministerio de Turismo) y nadie en ningún organismo estatal lo tiene en versión digital. Quartino guarda su copia como si fuera una reliquia: "Lo tengo con un ganchito, todo apretado, y con un cartel que dice `no prestar`", cuenta el jerarca.

El plan fue base para la confección de la Ordenanza de Ordenamiento Territorial y Edificación, en 2006. Ese documento -accesible en internet- establece normas de construcción y ciertas áreas con características particulares. Por ejemplo, en la zona norte del casco histórico o manzana uno, los techos deben ser inclinados, según dice el documento.

"Punta del Diablo está bastante ordenada con respecto a otros balnearios de Rocha", afirma Cecilia Catalurda, asesora de la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial del Ministerio de Vivienda. "Al menos tiene una ordenanza, un plan".

Pero para los lugareños el ordenamiento es insuficiente y obsoleto. Y en todo caso, falta contralor para hacer cumplir muchas de sus normas vigentes.

Tierra de muchos. Brian tenía veintipocos años cuando se enamoró de Punta del Diablo. Economista estadounidense recién recibido, se propuso hace un hostel sobre la costa del balneario de pescadores, en Playa del Rivero. Tenía poco dinero en su cuenta pero ideó un proyecto que despertó el entusiasmo de varios inversores. Cumplió con los estudios ambientales correspondientes y en 2007 inauguró El Diablo Tranquilo.

Tres años después alguien compró el terreno vecino y construirá un edificio de tres pisos justo por donde pasa una de las dos cañadas de Punta del Diablo. El dueño -con el que no pudo hablar Qué Pasa- tiene la habilitación de la Dirección Nacional de Medio Ambiente.

Brian no podrá vender su negocio porque aún adeuda gran parte de su inversión, pero le gustaría. Es que, además del impacto negativo que estima en sus huéspedes -extranjeros en un 85%-, asegura que el edificio dejará al hostel en un punto más bajo, volviéndolo pasible de inundación con cada lluvia.

Los visitantes de Punta del Diablo en noviembre son más bien rubios y de piel clara. Pero este año se ven más obreros que extranjeros, y muchos de ellos planean quedarse en temporada: entre las 100 obras que, calculan los lugareños, hay en este momento, se ven varias apenas en cimientos. Una de ellas es la del vecino de Brian, que acaba de comenzar y terminará, según proyectan, en invierno de 2012.

El gobierno departamental de Rocha no ha establecido una veda de construcción en verano como sí se impone, por ejemplo, en Punta del Este. Por los ruidos molestos que generará a los veraneantes, esa será una de las demandas que 300 habitantes presentarán, con acciones legales de por medio, a la intendencia.

Otro ruido que integra el listado y que es centro de polémica hoy en Punta del Diablo es el de los jóvenes por la noche. O, mejor dicho, el de ciertos "bolichitos" que aunque no tienen permiso, pasan música de madrugada. Un matrimonio que vive del turismo y prefiere mantener el anonimato asegura que son varios los locales en infracción. "Con la demanda se intentará exigir que se cumplan las ordenanzas. Esto es tierra de nadie", alegan.

En realidad es tierra de muchos. Tantos y tan de repente, que la intendencia no se ha puesto a tiro del control ni de la infraestructura en servicios básicos que amerita Punta del Diablo, un lugar que no fue pensado para el turismo que llega.



"Punta del Diablo está sobreexigido.



No está preparado para la gran densidad de población que recibe y que genera un efecto agudo. Es un gran debe", opinó un experto medioambiental que prefirió el anonimato. Consideró que "el hecho está demasiado consumado como para reordenar", pero sí se está "a tiempo de poner límites", sobre todo al manejo de residuos.

Cuando se trazaron las calles no se previó un sistema de desagües pluviales. Las consecuencias, cada vez que llueve, las sufren sobre todo los del casco histórico, el punto más bajo del balneario.

Tampoco se planificaron los pozos negros, dispuestos demasiado juntos y cerca del mar, en terreno arenoso y sin impermeabilidad. La contaminación se olfatea en algunos lugares o se distingue en el color de la arena, pero no se ve el riesgo sanitario que implica. En los lugares bajos el agua de lluvia los desborda. La normativa de Rocha no exige que las cajas sépticas sean herméticas o ecológicas.

"Creo que la inversión privada superó a la pública, y la privada viene tan rápido que la pública queda detrás", reconoce Graña, de Ordenamiento de la comuna, y aclara: "una de las prioridades de este gobierno es reformar los pluviales".

Igual, recalca que si falta infraestructura es, sobre todo, por carencia de recursos. Gran parte de la población no paga contribución por estar por fuera del fraccionamiento legal. Y los que pagan lo hacen como si fuera suelo rural, ya que Catastro no ha actualizado la categoría.

El miércoles 17 el intendente frenteamplista Artigas Barrios y su equipo fueron a Punta del Diablo con una carpeta de medidas a aplicar en el balneario: finalmente habrá una junta local (hasta ahora se recurre a la del Chuy o a la de La Coronilla), y están prontos los pliegos de la licitación para construir una terminal lejos de la costa, ya que actualmente los ómnibus culminan su recorrido en pleno casco histórico. Anunciaron, además, que el balneario dejará de depender de la ciudad de Rocha en la recolección de basura: ahora tendrán un camión de uso local.

Pero esas medidas no complacieron a la mayoría de los 100 vecinos que acudieron ese miércoles al Paseo del Rivero, más preocupados por recuperar la seguridad y tranquilidad. Reclamaron un plan para prevenir la delincuencia, más presencia policial, y la delimitación de una zona alejada en la que se instalen los boliches.

Aunque no dio respuestas concretas al tema seguridad, Barrios prometió que este será el último año de la discoteca Bitácora en su actual ubicación. La sensación general es que la intendencia está mostrando el interés que esperaban hace años. Tanto que algunos consultados pidieron no figurar en esta nota por miedo a "arruinar todo".



Punta del diablo en números



Habitantes

1.300 permanentes. La Corte Electoral les dará una serie y hará un censo.



Terreno

900 hectáreas de fraccionamiento y 9.000 solares.



Edificaciones

900 construcciones legales y 377 en zona fiscal.



Crecimiento

70 permisos de construcción en 2010, 66 en 2009 y 63 en 2008.



Turismo

22% de los visitantes de Rocha en 2010 fueron a Punta del Diablo; 27% a La Paloma.



Inversión

La intendencia invirtió 1.200.000 de pesos en Punta del Diablo entre 2007 y 2008.

1 comentario:

  1. Este articulo esta totalmente flechado, es ridiculo. Cuenta una historia falsa de Punta del Diablo. Contada por los que solo van al pueblo con afán de lucro. Construyen 11 cabañas en un terreno sin respetar en lo mas minimo la estetica y la escencia del lugar. Son los que crean ONGs y se dicen representantes del pueblo cuando lo unico que han hecho es discriminar a los habitantes originales y destruir el alma de Punta del Diablo poco a poco. Todo por unos pesos mas en le bolsillo. Es por eso que envidian y desean lo peor para los que se animaron a ir a Punta del Diablo cuando no tenia ningun tipo de servicio.Porque es por los ranchos que estan sobre el mar que el pueblo existe tal cual es hoy, no porque se instalaron un grupo de comerciantes a hacer un condominio con quinchos volados tipo Tahiti. La personas llegaron a un Punta del Diablo desolado y empezaron a constuir, bien o mal. PERO ESE ES EL ORIGEN DEL PUEBLO. El éxito de Punta del Diablo como balneario es por su calidad de PUEBLO de ranchos sobre el mar, no por todo lo que vino despues. Cambiar el pueblo tan radicalmente es matar a la gallina de los huevos de oro. Es mediocre. Pero para los negociantes imnobiliarios y los cabañeros eso no es parte de la historia, simplemente porque llegaron tarde. No lo vivieron. Y aunque les moleste, no saben nada de Punta del Diablo. Igualmente harán la actuación para los extranjeros, y trataran de contar fábulas de lo que era Punta del Diablo. Puro marketing. O bien es terriblemente ingenuo este articulo o la periodista es amiga de los cabañeros y les escribiro un articulo para que ellos lean y se regocijen. Por el bien del blog. Por favor, no le den mas vuelo a esta farsa. No vendamos nuestro orgullo de ser como somos en Rocha por complacer a un grupo de comerciantes inescrupulosos. No tiene que venir un técnico a enseñarnos a contruir nuestros pueblos.
    F. Veiga

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